Etiquetas: Gestión de plantas de incubación | Documentación técnica
5 noviembre 2015
,No es común que, en las grandes plantas de incubación de la actualidad, sea un único gestor el que se encargue de la supervisión y gestión de todos y cada uno de los aspectos relacionados con la producción de pollos o con el mantenimiento de las incubadoras. Además, ya no se guían únicamente por su propia experiencia y observaciones intuitivas para lograr pollos de buena calidad. En algunos casos, son los responsables de la incubación los que asumen las tareas más rutinarias, como configurar los programas de incubación y analizar los huevos con el fin de resolver posibles problemas de incubación.
En la actualidad, los gestores de plantas de incubación son los responsables de la organización general de la planta de incubación, para lo que han de coordinar diferentes equipos con el fin de que realicen tareas específicas, como colocar los huevos o sacar los pollos, así como del establecimiento de los procedimientos operativos estándar de las diferentes tareas asignadas a cada equipo.
Además, han de evaluar el rendimiento y la calidad de cada equipo, así como los resultados combinados que logran juntos. Por último, ya sea en una planta de incubación o en una integración avícola de mayor envergadura, el gestor es también el responsable de hacer llegar todos los resultados de la misma al equipo de dirección de la empresa.
Actualmente, muchas plantas de incubación modernas están organizadas a escala industrial, por lo que precisan de herramientas como procedimientos operativos estándar y puntos críticos de control para el análisis de peligros, combinadas con herramientas de gestión como los indicadores clave de rendimiento, a efectos de una gestión eficaz de dichas empresas de producción, tan sumamente complejas.
Se ha de contar con procedimientos operativos estándar, al menos, para las fases más críticas de la producción de pollos de buena calidad, entre las que se incluyen:
Los puntos críticos de control están tradicionalmente relacionados con el análisis de peligros en los programas de seguridad alimenticia. Sin embargo, en la actualidad, cada vez hay más puntos críticos de control relacionados no solo con la producción de alimentos libres de contaminantes dañinos (bacterias, hongos, etc.), sino también con otros factores relevantes para la calidad.
En las plantas de incubación, los puntos críticos de control incluyen, entre otras cosas, la temperatura y la humedad relativa durante el almacenamiento de los huevos, con el fin de evitar una pérdida de incubabilidad demasiado alta. El porcentaje de huevos con una forma y cáscara perfectas, o de pollos con ombligos o patas perfectos también puede definir los puntos críticos de control. A menudo, estos puntos críticos de control representan un rango de referencia de mediciones de valores «normales» (temperatura o humedad relativa, por ejemplo). Las mediciones fuera del rango «normal» de los puntos críticos de control deberían alertar al equipo responsable de que se han de tomar medidas.
Los indicadores clave de rendimiento hacen referencia al rendimiento de la empresa, combinando diferentes aspectos de la gestión para lograr un objetivo común. Lo normal es que los indicadores clave de rendimiento sean, más bien, objetivos empresariales, como por ejemplo, lograr un número reducido de pollos de segunda clase, lo que requiere que todos los equipos, incluido el personal técnico, involucrados en la producción trabajen juntos y sean responsables conjuntamente de lograr el indicador clave de rendimiento en cuestión. Por lo tanto, los indicadores clave de rendimiento proporcionan a los gestores de las plantas de incubación una herramienta de evaluación de todos los equipos con respecto a un objetivo común.
Podemos concluir, por lo tanto, que el gestor de la planta de incubación puede gestionar y evaluar eficazmente sus equipos basándose en los procedimientos operativos estándar y en los puntos críticos de control establecidos, con el fin de alcanzar indicadores clave de rendimiento específicos. La evaluación depende, en primer lugar, de la calidad de los datos recopilados, ya sea por instrumentos o por equipos individuales. En segundo lugar, los datos recopilados deben estructurarse a modo de base de datos relacional, de modo que los valores medios y las relaciones entre esos valores puedan analizarse dentro de un rango de referencia definido como aceptado o normal.
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